Una pequeña lavandería se instaló en el complejo hotelero Oasis para lavar y planchar los nasobucos de los constructores. Foto: Noryis


Cada mañana el constructor José Raúl Moncada Almenares es sometido a una rigurosa pesquisa. Si no hay señales de estado gripal, fiebre,  malestares, solo entonces abandona el campamento, sube al ómnibus y disfruta  de los dos asientos asignados para respetar el distanciamiento en el traslado hacia la obra.

Una pequeña lavandería se instaló en el complejo hotelero Oasis para lavar y planchar los nasobucos de los constructores. Foto: Noryis
Una pequeña lavandería se instaló en el complejo hotelero Oasis para lavar y planchar los nasobucos de los constructores. Foto: Noryis

Si en tiempos normales se concede prioridad a la gestión de los llamados cascos blancos, la COVID-19 ha supuesto una dinámica diferente en el cotidiano hacer de la matancera  Empresa de Construcción y Montaje de Obras del Turismo (Constructora Hicacos). Con el mismo concepto de calidad puesto al servicio de cada proyecto, bloque a bloque se ha ido edificando el muro de contención  para evitar se cuele el SARS-CoV-2 en esa suerte de ciudad habitada por una población laboral de 4 mil 464 hombres y mujeres, 2 mil 218 de los cuales residen en albergues, la mayor cifra de alojados en el país.

Tal y como anunció en la Mesa Redonda del  27 de marzo el titular del Ministerio de Economía y Planificación, Alejandro Gil, el impacto de la pandemia obligó al  reajuste de las inversiones en Cuba. Ello implicó, entre otras decisiones, mantener las construcciones  estratégicas y las que  por su avance físico pudieran concluir este año.

La medida justifica la continuidad en los cronogramas del complejo Oasis, la más relevante de las obras en ejecución en Varadero, y  de las importantes reparaciones de los hoteles Coral, Paradisus y  Mar del Sur, detalla  Roberto Rovira Martínez, director general de la Constructora Hicacos.

Rigurosas medidas de seguridad resguardan la salud de los constructores de Varadero. Foto: Noryis
Rigurosas medidas de seguridad resguardan la salud de los constructores de Varadero. Foto: Noryis

No podían detenerse –explica— las faenas relacionadas con la 4ta. Feria Internacional de Turismo, FitCuba 2020,  muy en particular  la creación del primer bulevar de la famosa playa azul y el remozamiento del Centro de Convenciones Plaza América, como tampoco otras labores de  infraestructuras que apoyan el crecimiento turístico.

Medidas eficientes, trabajadores seguros

Unas mil 600 personas, fundamentalmente  de las brigadas de construcción de obras de arquitectura 36 y 47, y otras de apoyo, protagonizan la edificación del complejo hotelero Oasis. Un descuido y  la magnitud del error sería costoso. “Aquí lo apostamos todo a evitar que algo así suceda”, asegura desde la Constructora Hicacos,  Marcial Fernández Zulueta.

“La efectividad de las acciones radican en su control”, dice rotundo. . “Todos los días, a las cinco de la tarde, chequeamos el plan de la COVID-19. Se corrige o se adicionan elementos. Cada decisión se parece al momento. Lo que sí no varía es el seguimiento exhaustivo a la fuerza laboral, incluida la de vacaciones y la declarada como vulnerable”.

En el campamento Las Morlas, Elsy Maceo López da fe del correcto proceder de la Constructora Hicacos. La auxiliar de limpieza esperaba la jubilación para retornar con su familia a Guisa, Granma, pero “ese bicho malo se metió por el medio”,  confesó  la mujer de 61 años.

“Enseguida me quitaron la escoba de las manos… Yo quería seguir limpiando, sé que mi tarea es más importante ahora que tanta higiene hace falta… Yo soy hipertensa de las malas”, lamentó. “Ahora cuidan de mí en el mismo lugar donde he trabajado por  19 años. Le doy gracias a la Revolución”,  expresó emocionada, mientras se ajustaba el  nasobuco blanco, uno de los  más de 9 mil distribuidos por la Constructora Hicacos.

La intención es sobrepasar la cifra de 15 mil mascarillas, aclara la directora de Capital Humano, Virginia Fernández Rivera.  El Grupo Empresarial Gardis es uno de los fundamentales fabricantes de las piezas. “Ya se comenzó con  la tercera vuelta de entrega, lo cual aseguraría el cambio oportuno de la prenda en tan calurosa época”.

Aunque la percepción de riesgo ha subido muchísimo, los especialistas de seguridad y salud del trabajo monitorean su correcto uso, tarea que corresponde en primera instancia a los jefes de área o brigada, precisa Fernández Rivera.

Como si fuera poco, se habilitó una lavandería en la obra del Oasis,  que ayuda al lavado y planchado, con el mismo rigor recomendado para la desinfección de los nasobucos, “un gran alivio”, afirmó el carpintero Víctor Núñez.

Satisfechos como él anda la mayoría. Con la llegada de la COVID-19, se  resolvió, al menos por ahora,  el viejo asunto del hacinamiento en los viajes  de ida y vuelta hacia las obras.

Garantizar la imprescindible solución de seguridad  llevó a la Constructora Hicacos a un gasto grande en el contrato de ómnibus Transtur y  Transgaviota, “paralizados” tras el cierre de las operaciones turísticas.

Con unos 70 de esos ómnibus se preserva la salud de los empleados y también se saca del apuro a  Equivar, la unidad empresarial de base encargada de la movilidad de la fuerza, pero insuficiente  al contar con solo 22 de las 50 guaguas demandadas en tiempos normales.

La existencia de equipos sanitarios para atender los siete albergues incluye médicos y personal de enfermería, posibilita una vigilancia de alta calidad en todas estas villas. “Es la mejor manera de preservar a los trabajadores”, asevera Omar Moreno Pérez, médico del hotel El Patriarca, reubicado en el campamento Las Morlas.

En sus palabras es  muy  fácil advertir el esmero puesto en  el recorrido matutino para chequear la salud  a los que no les tocó trabajar esa mañana o al grupo calificado como  vulnerable debido a enfermedades que padecen o por superar los 60 años.

“Lo más complejo, detalla, sucede a la llegada de las guaguas. Nadie entra sin ser pesquisado. Se les pregunta a los choferes si alguien tosió o si notaron un comportamiento anormal. Los sospechosos pasan de inmediato a los cubículos de preaislamiento y, de ser necesario, se envían a los centros de aislamiento del municipio de Cárdenas o a otros en la cabecera provincial, como ya ha sucedido”.

Campamentos cerrados ¿servicios garantizados?

A aislamiento social severo están sometidos los albergados. Las salidas se limitan a las obras. Sin embargo, la prohibición supone llevar hasta su hábitat lo que antes solventaban por sí mismos.

La venta de un módulo de aseo personal, de tarjetas de Etecsa, entre otros beneficios, ya se van cumpliendo, adelanta Vladimir Sánchez Calderín, director de Varse, nombre comercial de la unidad empresarial de base de Servicios a Trabajadores de la Construcción, por cinco años consecutivos Vanguardia Nacional.

Un asunto al que se le dedica especial atención —esclarece— es a la forma de efectuar el próximo pago a la gran masa de trabajadores, habituada a extraer el salario en cajeros automáticos, y que ahora, por la temporal restricción, se ve impedida de hacerlo.

Varias de las alternativas aplicadas revelan asuntos pendientes por solucionar cuando todo vuelva a la normalidad, especialmente para favorecer a los albergados. La adquisición de ómnibus o el respaldo de recursos para optimizar las condiciones de los campamentos pudieran figurar entre las prioridades.

Por lo pronto, “La lucha nos lleva a la unidad y la unidad nos lleva al triunfo”, escrita en una de las paredes de los campamentos recorridos, resume el espíritu batallador de los empleados y empleadores de la Constructora Hicacos.

Sin casos de COVID-19 hasta el  momento de redactar estas líneas (29 de abril), “tenemos que seguir protegiendo a nuestra gente, no se puede bajar la guardia”, solicitaba en reciente visita a Cárdenas el secretario general del Sindicato Nacional  de Trabajadores de la Construcción, Carlos de  Dios Oquendo. El pedido llega desde el movimiento sindical, que en Matanzas está en “la primera línea de batalla”, como lo reconociera el dirigente.

Y es que en Cárdenas, donde radica el mayor polo constructivo del país, manos de todas partes han hecho una muralla, desde el monte hasta la playa, allá sobre el horizonte, para desde el poema de  Nicolás Guillén preguntar: ¡tun, tun! ¿Quién es? A la COVID-19, ¡cierra la muralla!


Acerca del autor

Graduado de Profesor de Educación General en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela, de Villa Clara, Cuba (1979). Ha laborado en la Revista Juventud Técnica, semanario En Guardia, órgano del Ejército Central, periódicos Escambray, CINCO de Septiembre y Granma. Desde el año 2007 es corresponsal de Trabajadores en la provincia de Cienfuegos. Está especializado en temas económicos y agropecuarios. En 1999 acompañó en funciones periodísticas a la segunda Brigada Médica Cubana que llegó a Honduras después del paso del huracán Mitch. Publicó el libro Verdades sin puerto (Editorial cubana MECENAS). Ha estado en otras tres ocasiones en esa nación centroamericana, en funciones periodísticas, impartiendo conferencias a estudiantes universitarios, asesorando medios de comunicación e impartiendo cursos-talleres sobre actualización periodística a periodistas y comunicadores. Multipremiado en premios y concursos internacionales, nacionales y provinciales de Periodismo. Fue merecedor del Premio Provincial Periodístico Manuel Hurtado del Valle (Cienfuegos) por la Obra de la Vida – 2012. Le fue conferido el Sello de Laureado, otorgado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTC). Mantiene evaluación profesional de Excepcional.